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Productividad, seguridad y continuidad: una ecuación urgente para la minería

Por Ludwig Hecker, CEO de Soilfe.

En un contexto marcado por el estancamiento, con un pobre crecimiento de 2 % en la producción de cobre proyectado para 2026, la cual se mantiene desde 2024 en 23 millones de toneladas, la eficiencia operacional es urgente. Pero, no solo la productividad es un eje prioritario, la minería también debe cumplir con estándares de seguridad cada vez más estrictos, necesarios para operar sin comprometer ni la seguridad de las personas ni la continuidad de sus operaciones.

Los desafíos no son fáciles, pues, no sólo se requiere tecnología de vanguardia en las faenas; también los proveedores juegan un papel indispensable en la cadena de valor. Poner al cliente primero es la clave para lograr operaciones productivas y seguras, tal como ha demostrado la experiencia en terreno de quienes nos comprometemos con la continuidad operacional de la principal actividad productiva de Chile.

Cada detención no programada impacta no solo en la producción, sino también en la planificación y en la competitividad del negocio. En ese escenario, el equipamiento de última generación es fundamental, pero también lo es el equipo humano que aporta soluciones diseñadas para operar en entornos exigentes, reducir riesgos, facilitar mantenimientos y responder a tiempo.

La minería avanza hacia faenas más remotas y más automatizadas. De ahí que las inversiones en maquinaria estén priorizando equipos que garanticen seguridad operacional, ergonomía, robustez, adaptabilidad y seguridad. Y es que el equipamiento obsoleto no solo ralentiza los procesos, también expone a las personas a mayores riesgos.

Mejorar la productividad no pasa únicamente por producir más, sino por producir mejor. Gracias a la tecnología y al trabajo colaborativo proveedor-mandante reducir accidentes y optimizar tiempos muertos son objetivos perfectamente alcanzables. En ese sentido, escuchar activamente a quienes trabajan en terreno es clave. Ellos son quienes conocen las fallas, los cuellos de botella y las oportunidades de mejora que muchas veces no aparecen en los informes.

La minería chilena ha demostrado históricamente su capacidad de adaptación. Hoy, debe enfocarse en consolidarse como una industria cada vez más segura, eficiente y resiliente. Por eso, los proveedores debemos alinearnos con sus necesidades, poniendo siempre al cliente primero, para garantizar productividad, seguridad y continuidad operacional.